martes, 15 de septiembre de 2015

HIGIENE DE LOS EQUIPOS EN LA INDUSTRIA AGROALIMENTARIA

Después de la industria farmacéutica y la industria aeroespacial, hay pocas industrias donde la higiene sea más importante que en la industria agroalimentaria.

Hay dos áreas de consideración: la contaminación del producto y la contaminación de los materiales que entran en contacto con el producto durante el proceso productivo. Esto incluiría la maquinaria, los envases y los utensilios utilizados durante la manipulación del alimento.
El alimento, puesto que es orgánico y perecedero, es una fuente natural de contaminación. Es posible reducir dicha contaminación mediante el lavado y centrifugado intensivos, los tratamientos térmicos (cocción, pasterización, esterilización, lámparas Ultravioleta, y también congelación) y el aislamiento (en envases con propiedades barrera, para evitar que el alimento tratado vuelva a contaminarse por contacto con las bacterias del ambiente), así como mediante conservantes añadidos. Es muy difícil asegurar un 100% de ambiente no contaminado, consiguiéndose este estado prácticamente solo en laboratorio y mediante procedimientos muy costosos. Pero es posible mantener un nivel de contaminación mínimo (o, dicho de otro modo, de higiene máxima), aplicando las normativas existentes y asegurando que nuestros procesos cumplen ciertos principios básicos de higiene.

La mayor parte de la industria conoce esa normativa y principios y la aplica con mayor o menor rigor. Aquí hoy me gustaría centrarme en la maquinaria. El primer principio para no tener que limpiar es no mancharLa higiene es capital, y el tiempo y rigor dedicado a la limpieza, también. Por ello, un elemento fundamental como fabricantes de maquinaria es asegurar que nuestras máquinas se ensucian lo mínimo posible y para ello utilizamos materiales como el acero inoxidable IP65 o superior, con demostrada resistencia a los ambientes agresivos y la humedad. También diseñamos nuestros equipos para reducir el tiempo dedicado a limpiarlas, pudiendo hacerlo en la mayoría de los casos con manguera a chorro suave y jabón gracias a que las partes electrónicas y sensibles quedan selladas herméticamente para hacer las labores de limpieza. El acceso rápido a todas las partes de la máquina facilita también su limpieza. Hemos reducido al máximo los ángulos para evitar acumulaciones de humedad y los nuevos modelos Fill Seal incorporan canaleras de serie que recogen el agua del proceso de limpieza. Soluciones como el auto-lubricado de la maquinaria reducen asimismo la posibilidad de contaminación de aceite. Opciones como el CIP (Cleaning in Place), la capa de flujo laminar o el uso de sopladores de ozono para los envases, permiten también dar solución a las necesidades de higiene más estrictas. Asimismo, los sistemas higiénicos y sencillos de extracción de elementos que han de ser limpiados constantemente (como las cintas transportadoras) facilitan la tarea de los operarios.  Son pequeños detalles que ahorran muchos inconvenientes a nuestros clientes.
El mantenimiento correcto de la maquinaria, así como de la zona de trabajo y procesado de alimentos, son elementos fundamentales del proceso productivo y no pueden descuidarse en ningún caso.

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